{"id":614,"date":"2016-07-29T17:45:05","date_gmt":"2016-07-29T22:45:05","guid":{"rendered":"http:\/\/resplandoreditorial.com\/?p=614"},"modified":"2021-03-12T22:38:10","modified_gmt":"2021-03-12T22:38:10","slug":"por-que-llevar-la-voragine-a-novela-grafica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/resplandoreditorial.com\/nueva\/2016\/07\/29\/por-que-llevar-la-voragine-a-novela-grafica\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 llevar La vor\u00e1gine a novela gr\u00e1fica?"},"content":{"rendered":"<p>En Colombia los \u00edndices d<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-1560\" src=\"http:\/\/resplandoreditorial.com\/nueva\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/la-voragine-julio-2016.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"518\" srcset=\"https:\/\/resplandoreditorial.com\/nueva\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/la-voragine-julio-2016.jpg 692w, https:\/\/resplandoreditorial.com\/nueva\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/la-voragine-julio-2016-203x300.jpg 203w, https:\/\/resplandoreditorial.com\/nueva\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/la-voragine-julio-2016-300x444.jpg 300w, https:\/\/resplandoreditorial.com\/nueva\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/la-voragine-julio-2016-600x888.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/>e lectura son bajos y seguir\u00e1n si\u00e9ndolo, aparentemente, debido a que no hay cultura del libro, no hay cultura de lectura ni h\u00e1bitos del mismo en la poblaci\u00f3n, especialmente, juvenil, estudiantil. Esa es la m\u00e1xima con la que nos han hecho creer que no se lee en nuestro pa\u00eds. Cierto. Pero no del todo.<\/p>\n<p>En el pa\u00eds no se lee, al menos en el sector educativo, en la \u00e9poca del colegio, porque los textos que se asignan para este ejercicio vital para sobrevivir en un mundo que nos atosiga con el aceptado bombardeo audiovisual y radial de propaganda y situaciones irrelevantes, son para nuestros j\u00f3venes, algo as\u00ed como de otro planeta.<\/p>\n<p>Su lenguaje, sus descripciones, su estructura narrativa, su di\u00e9gesis en s\u00ed, les parece sacada de las cavernas. Y es que en parte lo es. Los textos que a\u00fan se asignan para lectura en la mayor\u00eda de establecimientos educativos son del XVII, XVIII, XIX. Escasamente del XX y lo que lleva el XXI.<\/p>\n<p>Textos como El Cantar del M\u00edo Cid, El libro del buen amor, La Celestina, Fuenteovejuna, novelas fundacionales en su \u00e9poca dorada y en su territorio necesitado de rutilar de alguna forma para ese entonces, ya son caducas para una poblaci\u00f3n que ve el universo de esas p\u00e1ginas como un alien\u00edgena contempor\u00e1neo ver\u00eda el modus vivendi de un terr\u00edcola en la edad media: obsoleto.<\/p>\n<p>Aclaro que los libros mencionados y toda esa \u00e9gida a la que he hecho referencia goza y gozar\u00e1 por siempre de su valor art\u00edstico, literario, no la estoy menospreciando en absoluto, solo que, pienso, es necesario hacer alg\u00fan tipo de traducci\u00f3n, de transliteraci\u00f3n de esas historias para nuestros lectores de hoy, del siglo XXI, avasallados por la creciente avanzada tecnol\u00f3gica, en donde, \u00bfpara qu\u00e9 leer un libro si una pel\u00edcula me brinda m\u00e1s espect\u00e1culo, altera m\u00e1s mis sentidos sin tener que pasar mis ojos por l\u00edneas y l\u00edneas que me hablan de situaciones que pasaron hace siglos y son totalmente ajenas a mi realidad actual?<\/p>\n<p>As\u00ed piensan nuestros j\u00f3venes, nuestros escolares de hoy, en Colombia, para no irnos m\u00e1s lejos. Por eso, sabiendo que en la lectura est\u00e1 la clave del conocimiento y eso no lo podr\u00e1 cambiar ni la pantalla m\u00e1s avanzada en material <em>LCD<\/em> o plasma, se necesita que los textos se acomoden a la realidad, al ambiente que se est\u00e1 viviendo en la actualidad. Piglia dec\u00eda algo as\u00ed como que los libros hay que reescribirlos para que las nuevas generaciones los aprecien, los disfruten; el lenguaje cambia, muta, se altera, al igual que la sociedad y la cultura, \u00bfpor qu\u00e9 empe\u00f1arse en dejar que textos valiosos se queden sepultados en un pasado anacr\u00f3nico, cuando se pueden rehacer y rescatar para nuestros lectores actuales y futuros?<\/p>\n<p>Hablemos del Quijote de la Mancha, para citar el ejemplo m\u00e1s claro de lo que trato de plantear, ya hablar\u00e9 de lo que propongo en el t\u00edtulo de manera espec\u00edfica. Al Quijote lo han traducido a todos los idiomas y le han hecho no s\u00e9 cu\u00e1ntas ediciones, reformadas, localistas, parcializadas, acomodadas, viciadas, etc., es decir, lo han adaptado cualquier cantidad de veces para que los diversos estratos sociales, edades, culturas, puedan apreciar y conozcan las maravillosas historias que nos cuenta don Miguel de Cervantes Saavedra en su texto del siglo XVII. Con ese texto se ha sido consciente de que es necesario modificar el texto de manera que no se muera y con eso se prive a la humanidad de apreciar ese arte magn\u00edfico, piedra angular de la literatura hispana de todos los tiempos. Se han hecho versiones para ni\u00f1os, adolescentes, principiantes, expertos, etc. pero del resto se ha modificado al Quijote de manera tal, que no existe sujeto en el mundo que no haya escuchado siquiera hablar o nombrar a Don Quijote, Sancho Panza, Dulcinea o que no se sepa el concebido cap\u00edtulo de los molinos de viento. \u00bfC\u00f3mo se logr\u00f3 eso? Adaptando la di\u00e9gesis primigenia al cambio del mundo. No al rev\u00e9s.<\/p>\n<p>En Colombia, los estudiantes est\u00e1n empezando a leer todas las historias que importamos de Europa, la saga de Harry Potter, Crep\u00fasculo, Los juegos del hambre; y \u00e9stas se han tomado por completo las librer\u00edas del pa\u00eds, la secci\u00f3n de literatura juvenil; mientras que los estantes de literatura cl\u00e1sica, colombiana, miran con envidia, c\u00f3mo los j\u00f3venes se llevan sus sagas casi interminables (\u00bfen cu\u00e1l va Harry Potter, la vigesimosegunda parte?) mientras que a ellos no los voltean a mirar ni por casualidad, como si tuvieran un sensor de libros caducos, viejos, para momias.<\/p>\n<p>Pero se ha rescatado el formato c\u00f3mic y con \u00e9l el renacer de esos libros buen\u00edsimos que sabemos los j\u00f3venes de hoy necesitan leer y no echar en el olvido. Ese formato, perdido en nuestro pa\u00eds por cuestiones de impuestos, hoy reaparece y con toda la fuerza para cautivar la atenci\u00f3n de los j\u00f3venes y viejos tambi\u00e9n. Hay muchos adultos y personas mayores que no leen, eso casi no se tiene en cuenta en las estad\u00edsticas, solo las dedican a los j\u00f3venes, no m\u00e1s, satanizando su envidiable posici\u00f3n.<\/p>\n<p>Es ese formato el que debemos aprovechar para hacer leer a la gente y el que debemos usar para rescatar grandes obras que han sido echadas al olvido totalmente, como es el caso de La vor\u00e1gine, de Jos\u00e9 Eustasio Rivera.<\/p>\n<p>Nacido en Rivera, Huila (antes San Mateo) tuvo la visi\u00f3n de escribir una obra en la que se denunciar\u00eda la esclavitud a la que se hab\u00edan sometido a los colombianos que viv\u00edan en los llanos orientales, l\u00edmites con Venezuela y Per\u00fa. Realidad conocida por \u00e9l mismo cuando su \u00e9poca de pol\u00edtico y secretario de la comisi\u00f3n lim\u00edtrofe, y que no le iba a dejar en paz hasta hacer algo que llamara la atenci\u00f3n de las autoridades colombianas. Y vaya s\u00ed lo hizo, escribi\u00f3 la obra que para los que conocemos de la literatura colombiana, sabemos que es, despu\u00e9s de Cien a\u00f1os de soledad, la novela fundacional de Colombia en el siglo XX. As\u00ed de claro.<\/p>\n<p>La vor\u00e1gine (tremendo nombre) est\u00e1 escrita bajo el m\u00e1s estricto cuidado y toque modernista de la \u00e9poca. La historia del complejo personaje Arturo Cova y la ingenua pero aguerrida Alicia, nos arroja hacia una realidad geogr\u00e1fica y social que el 90 % de los colombianos ignoran, a\u00fan hoy. Como lo dijo el mismo autor, la novela no es m\u00e1s que una denuncia de ciento y pico de p\u00e1ginas sobre la situaci\u00f3n de esclavitud a la que se llev\u00f3 a muchos connacionales en las caucher\u00edas de la \u00e9poca, por parte de la temible casa peruana Arana, que mat\u00f3 y esclaviz\u00f3 a no s\u00e9 cu\u00e1ntos ind\u00edgenas colombianos.<\/p>\n<p>Su lenguaje po\u00e9tico impecable, su vocabulario excelso, elevado, hacen de La vor\u00e1gine, una novela hermosa, una historia que hace dif\u00edcil creer porque los hechos que se narran sucedieron en la realidad. La historia, en primera versi\u00f3n, le fue contada a Jos\u00e9 Eustasio Rivera por Luis Franco Zapata, un\u00a0manizalita quien conoci\u00f3 a Jos\u00e9 Eustasio Rivera en Orocu\u00e9, en 1918, en donde se estableci\u00f3 tras huir de Bogot\u00e1 con la joven Alicia Hern\u00e1ndez.<\/p>\n<p>Pero es precisamente ese bello lenguaje parnasiano, modernista, naturalista, el que hizo que La vor\u00e1gine fuera encumbrada por la cr\u00edtica como \u201cLa gran novela fundacional de la selva latinoamericana\u201d, el que hace que hoy, las nuevas generaciones no la lean. Uso excesivo de anacronismos, met\u00e1foras casi inexpugnables (por un joven hoy a quien poco le interesa saber qu\u00e9 es una met\u00e1fora o una alegor\u00eda) hacen que la novela le\u00edda hoy carezca de inter\u00e9s, de valor.<\/p>\n<p>Por eso, es una de las mejores ideas llevar este texto a formato de novela gr\u00e1fica. \u00bfC\u00f3mo ser\u00eda una Vor\u00e1gine llena de im\u00e1genes de la selva ignota, de la majestuosidad geogr\u00e1fica de los llanos orientales, del para\u00edso selv\u00e1tico en los l\u00edmites con Venezuela, el Vaup\u00e9s, el Caquet\u00e1?<\/p>\n<p>Hay que rescatar esta novela, trasladando ese vocabulario parnasiano por uno que sea cercano a las generaciones de hoy, sin irrespetar ni pisotear la idea original del escritor colombiano, fallecido a tan temprana edad, para infortunio de nuestra cultura. Hay que darle una ilustraci\u00f3n que ponga en im\u00e1genes las descripciones perfectas que nos brinda el autor sobre nuestro territorio poco conocido. Hay que ver a La vor\u00e1gine como novela gr\u00e1fica para que Colombia no olvide una vez m\u00e1s su pasado y no deje de admirar una de las joyas de la literatura latinoamericana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Colombia los \u00edndices de lectura son bajos y seguir\u00e1n si\u00e9ndolo, aparentemente, debido a que no hay cultura del libro, no hay cultura de lectura ni h\u00e1bitos del mismo en la poblaci\u00f3n, especialmente, juvenil, estudiantil. Esa es la m\u00e1xima con la que nos han hecho creer que no se lee en nuestro pa\u00eds. Cierto. 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